lunes, 15 de noviembre de 2010

Entre Jardines y Fusiles. La obra de Ethel Gilmour

“I don't wish to paint violence, but it is here on my front door-step and so it creeps into my paintings”
-Ethel Gilmour-

Hasta el 28 de octubre estuvo expuesta en el MAMM (Museo de Arte Moderno de Medellín) la obra de Ethel Gilmour, artista oriunda de Cleveland, Ohio, pero afincada en Medellín, desde comienzos de los 70’s hasta el día de su muerte, ocurrida hace tan solo dos años. La exposición sirvió de pretexto para acercar a los concurrentes a la trayectoria y vida de esta americana, quien logra plasmar a través de sus pinturas la realidad de un país desmemoriado.
Su plástica echa mano del kitsch construyendo su obra desde elementos a todos nosotros familiares, extractos de la cultura popular, entre los que se cuentan figuras de vírgenes y ángeles, paisajes locales y uno que otro animalejo. Esto da un cierto aire de calidez e inocencia a sus pinturas, atenuando así con evocaciones de ternura, el trago amargo que supone confrontar la no tan bella historia de nuestra patria querida, que es narrada mediante cada pincelada.
Y no es fácil enfrentarse a un trabajo tan lleno de momentos trágicos de la memoria nacional, que los colombianos hemos intentado de forma vehemente borrar de los anales de nuestra historia, desventuras tales como el asesinato de Galán o escabechinas como la cometida en aquella olvidada iglesia de Bojayá. Aún más chocante resulta, que haya terminado siendo una foránea quien narre aquellas desdichas, pues además de deber sufrirlas en carne propia, las hubo de verse colar en su obra en forma de fusiles, perecidos y explosiones que quedan allí grabadas.
Más sorprendente aún resulta como mediante el juego de elementos dispares, haciendo gala de imágenes kitsch y un estilo que los conocedores tildan de naive, el retrato de los más oscuros tiempos de que ha padecido este país, surge como una crítica satírica y burlona de la cruel realidad, un provocativo llamado a la remembranza, o la tragicomedia de la vida nacional. De esto consta aquel bello tesoro que esta admirable mujer nos legó, la posibilidad de poder repensarnos como sociedad a través de una de las más hermosas manifestaciones del genio humano, el arte.


Fotografías por Maria Clara Jaramillo, estudiante de Comunicación Social Universidad EAFIT

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